Monición para la PRIMERA Condecoración por la Paz y la Unión
Querida comunidad:
En este día en que celebramos a San García Abad, nuestro patrón, la Iglesia nos invita a contemplar la paz como un don y como una tarea. San García, monje benedictino, aprendió a construir la unidad en su comunidad desde la oración y el trabajo cotidiano, sin protagonismos, dejando que Dios hiciera germinar lo sembrado en silencio.
Hoy, siguiendo esa misma herencia espiritual, nuestra parroquia —que se reconoce como embajada de paz en medio de nuestro barrio— desea agradecer humildemente a quienes, con su vida, hacen posible que este título no sea sólo una frase, sino una realidad que se respira.
Por eso, en este momento vamos a otorgar una condecoración de paz y unión a José Antonio López, Maribel Correro y Antonio Serrano, feligreses cuya trayectoria en esta comunidad se ha convertido en una de esas luces que no deslumbran, pero que orientan. Su forma de servir, de escuchar, de tender puentes, de apagar tensiones y de ofrecer ayuda sin esperar nada a cambio ha sido para muchos un verdadero ejemplo cristiano.
Esta distinción, que repetiremos todos los años el día de nuestro patrón, no es un premio, sino un encargo renovado. Recibirla significa asumir tres compromisos que hoy presentamos ante la comunidad:
- Custodiar la paz, siendo guardián de la armonía, especialmente allí donde el diálogo cuesta y la paciencia se agota.
- Fomentar la unidad, reconociendo en cada hermano un regalo, buscando siempre sumar, acompañar y sanar.
- Servir con humildad, tal como enseñó San García, dejando que el ora et labora sea también pulso de nuestra vida cotidiana.
Pedimos al Señor que sostenga a nuestros hermanos en este camino y que su ejemplo nos anime a todos a vivir como verdaderos artesanos de comunión. Que esta condecoración sea una chispa que inspire a nuestra parroquia a seguir siendo un lugar donde la paz no se explica… se contagia.
Invitamos ahora a José Antonio López, Maribel Correro y Antonio Serrano a acercarse para recibir esta distinción de manos de Ángel Corbalán y nuestro párroco Ángel, embajadores de paz, que la parroquia les otorga en nombre de toda la comunidad.