A veces, la vida nos sorprende con caminos que nunca habríamos elegido.
Hay días de alegría, pero también momentos de incertidumbre, de cansancio y de preguntas que no encuentran respuesta.
Y es que nadie nos entrega un manual para vivir.
Vamos aprendiendo sobre la marcha, equivocándonos, levantándonos y descubriendo que somos más fuertes de lo que imaginábamos.
Por eso, cuando la vida pese, detente un momento.
Respira profundamente.
Abraza a quienes quieres y, sobre todo,
aprende a abrazarte a ti mismo.
Respira profundamente.
Abraza a quienes quieres y, sobre todo,
aprende a abrazarte a ti mismo.